Puertas

   Todo sale mal, una y otra vez. Mi consuelo es el autoengaño, la mentira de que algo mejor vendrá, que cuando se cierra una puerta se abre una ventana. Y a veces parece que sí, que puede ser, y empiezas a pensar en esa puerta cerrada con detenimiento y te das cuenta de que realmente no era tan bonita como creías. El pomo se vuelve oscuro, la madera envejecida y se va perdiendo en la pared hasta el punto de que llegas a dejar de verla. Aunque no la olvidas se ha convertido en la sombre de una promesa sin cumplir. Entonces aparece otra más nueva, más bonita, más llamativa…

   Y así vas, cambiando de puerta, una detrás de otra. Todas acaban cerradas, o porque tú les das un portazo y echas la llave porque las golpea el viento, el caso es que sigues encontrando nuevas oportunidades puertas. Ya has dejado de preguntarte si alguna se quedará abierta o si te llevarán al País de de Las Maravillas alguna vez, vas cambiando por sistema, una mala costumbre que te ha enseñado la vida. Una mala costumbre que la hace más llevadera.

   El problema surge cuando ves la puerta perfecta. Sabes que ése es el camino que quieres coger y no otro, porque no eres capaz de imaginar nada mejor bajo ninguna circunstancia. Es la primera vez que quieres lanzarte de cabeza a por ella.

   Sin dudas.

   Sin remordimientos.

   Sin volver atrás.

   Corres tan deprisa como tus piernas te lo permiten y parece no ser suficiente. El pasillo parece infinito esta vez y sólo esperas llegar antes de que la menor brisa de aire pueda cambiarla. No puedes dejar que cambie nada, ni el color, el tamaña o siquiera la posición del pomo. Ese mismo picaporte perfecto (como la propia puerta) que, justo cuando tus dedos casi lo rozan. Justo cuando ya estás imaginándote cómo es el mundo fuera, la luz de ese Sol de mediodía, el cielo despejado… se cierra de golpe.

   Y se hace añicos.

   Frente a ti.

   En tus narices.

   Una vez más has perdido, pero ya no tienes ninguna falsa esperanza de que algo mejor está por aparecer, porque la mejor salida se ha esfumado para ti.

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