Estanque de luna

   La noche está despejada y la luna brilla con fuerza. Como está acabando la primavera no hace nada de frío y la suave brisa es casi un alivio. Estoy sentado a los pies de un árbol en un claro en el bosque y sigo con la mirada clavada en la imagen de la luna que reflejaba el lago que tengo enfrente.

   No se oye nada y eso me resulta incómodo, así que cojo el móvil, que aún sigue en «Modo avión» y voy directo al reproductor de música. No me gusta el silencio, me da una sensación de vacío angustiante. Un vacío que no sé con qué ocupar y que mi mente aprovecha para llenarlo de pensamientos que no mejoran nada. Le doy al play esperando que el móvil no me traicione haciendo sonar nada demasiado alegre. Empieza a sonar Russian Roulette de Rihanna y cierro los ojos un momento.

   Bastante adecuado dada la situación. Aunque no me gustaría jugar a la ruleta rusa, creo que antes me moriría de los nervios. No tanto por la posibilidad de morir «perder», si no más bien por la incertidumbre. La duda. Ese asesino silencioso que acaba con todo lo que se encuentra. Las dudas matan oportunidades, matan sueños, rompen relaciones humanas y te devoran por dentro hasta dejar una cáscara vacía. La sombra de lo que fue y ya no es.

Take a breath, take it deep

   Necesito respirar, pero respirar de verdad, no el aire enrarecido que parece haber formado una burbuja a mi alrededor últimamente. Es un aire pesado que me oprime el pecho con cada inspiración y me rompe un poco por dentro cada vez que lo exhalo. Me da náuseas, y en más de una ocasión casi llego a vomitar.

I’m terrified but I’m not leaving, no

   Lo siento Riri, te he fallado, yo sí que me he ido. Me he alejado cuanto he podido, hasta donde me han dado las fuerzas. Y la verdad, no tengo ganas de volver. ¿Para qué? Sé lo que me espera, y no quiero que ocurra.

   Abro los ojos y vuelvo a mirar hacia el estanque. Pero esta vez lo miro de verdad, no sólo lo veo. Me fijo en los guijarros de la orilla que emiten destellos iluminados por la luna a través del agua cristalina. Y en el color de los lirios, que bañados por la misma luz parecen estar hechos de oro. No son amarillos, no. Brillan.

   En el centro, el dibujo de la luna sobre lo que parece un espejo hecho de agua. Se trata de una composición mágica.

   Quiero congelar ese momento, guardarlo para mí, volver a él cuando lo necesite.

   Sí. Me basta con saber que puedo volver. Desaparecer en la noche sabiendo1ue los problemas se diluirán en el murmullo del bosque.

   Cierro los ojos una vez más. Me dejo llevar intentando no pensar. Aunque me cuesta creo que lo consigo y lo último que oigo es el final del estribillo.

So just pull the trigger

   Cuando vuelvo a abrir los ojos me doy cuenta de que me había quedado dormido y ha salido el sol. Los guijarros vuelven a ser sólo piedras y los lirios vuelven a ser sólo flores. Pero yo respiro y el aire ya no pesa tanto y duele un poco menos. Decido volver, apretar el gatillo y enfrentarme a mis demonios, con la certeza de que no dependo de la suerte, sino de mi decisión.

   Cuando empiezo a andar vuelvo la vista atrás y por un instante me parece ver el mismo estanque mágico que la noche anterior. Entonces sonrío.

   Hoy el sol brilla un poco más que ayer, y, de verdad, espero que no tanto como mañana.

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